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martes, 8 de septiembre de 2009

Memorias de una elfa llamada Haru,


Capítulo 4: Esperanza


Hoy estaba sentada en una roca del puerto de Iggiarth.

En aquel puerto, mis padres y familiares marcharon hacia tierras lejanas.

El mar ruge y las olas chocan contra las rocas, pero yo no lo escucho, simplemente miro el la tormentosa espuma que se genera al chocar...

Tengo frío, pero no me importa porque ser un ser vivo es lo que tiene y, si no, no valdría la pena vivir.

El malo también tiene su parte buena.
Porque si existe el frío, también existe el calor.
Y si existe la oscuridad, también tendrá que existir la luz.

Hoy más que nunca creo que: tener frío y estar mojada es bueno, porque también me secare y entrare en calor en algún momento…

Este pensamiento me reconfortó y me hizo sonreir con esperanza.

viernes, 21 de agosto de 2009

Memorias de una elfa llamada Haru


Capítulo 3: Alas de color escarlata



Pocos somos los que quedamos aquí.
Igual que mis padres, muchos han partido en busca de un sitio donde empezar de nuevo, o tal vez un sitio que poder destruir de nuevo.

Yo añoro a mis padres, aquellos dias con sol, en los que salíamos a pasear por los campos de cereales.
Se fueron en barco, por los mares del tiempo y el futuro.



Hoy he dibujado un gorrión con alas de color escarlata, esperando que gracias a mi dibujo el poema de Iggiarth vuelva a renacer.

Pero me he dado cuenta de que el pasado es pasado, que Iggiarth no volvera a ser la misma.
Igual será differente: mejor o peor.

viernes, 10 de julio de 2009

Memorias de una elfa llamada Haru.


Capítulo 1: Sonidos




Posiblemente todos hayamos escuchado muchos.
Visto cosas, olido, sentido…
Posiblemente nadie lea esto. Posiblemente nadie sienta lo mismo que yo.
Por eso decidí escribir esto, porque este libro no va de aventuras, pero os encontrareis alguna.
Como un viaje, pero sin ir a ningún sitio.


Me llamo Haru, Haru Kaidohmaru.
Ese ni siquiera es mi verdadero nombre. Porque es el que utilizo para vivir mis cuentos, mis sueños.
Muchos dedican su vida un propósito, una meta, un sueño.
Yo, no tengo ese propósito, quiero vivir mi vida, desear lo mejor a los demás, dejar algo.
E irme…
Para siempre, o no para siempre.
Un nuevo horizonte, o una ladera gris.


La muerte no es un tema con el que jugar, sino para darse cuenta de lo real, para darse cuenta de ti mismo.
Por eso yo bailo con el son de la vida,
porque para mucha gente el piano es enloquecedor, yo prefiero tocar el violín, mientras los otros me acompañan con el piano.
Porque voy a mi ritmo, a mi aire por ese lugar al que llaman mundo, porque por eso puedo enfrentarlo con una gran sonrisa.


Capítulo 2: Estrella de noche


En mi país, desde mi ventana se ve una estrella, que siempre brilla.

Mi lugar es Iggiarth, es mi casa, donde todas nosotros vivimos.

Yo soy la última niña elfo de todo mi país.
Nosotros nos morimos, porque no nos encontramos a nosotros mismos, no sabemos quién somos.

Mi cabello plateado lo demuestra, antiguamente nuestros cabellos eran rubios y negros.
Mis ojos también son grises porque reflejan la tristeza de mi país. Antiguamente nuestros ojos eran marrones, verdes, azules, violetas…

Mis padres no están, se fueron…
Iggiarth es triste, pero los cantares dicen que era un sitio ideal, un sitio que en otros tiempos era llamado Fiartheim, que en nuestra lengua significa el reposo de la luna.


Cantan así:

La luna cantaba,
Y la estrella bailaba a su son,
uniendo el cielo y la tierra,
para crear un reposo para las dos.
Hasta que al día siguiente al amanecer,
el gorrión las despierta para llevárselas al alba.
Para nuevos horizontes.

Es bonita, me gusta tocarla con el violín o con la flauta, pero es muy triste, más triste que una canción de amor, que un drama…

Porque nada queda de ese gorrión.