kawaii

viernes, 22 de mayo de 2009

Un sueño que no quería ser soñado


Había una vez un sueñito que estaba en un rincón de una habitación oscura, solo, sin nadie a su lado.

Pero una vez, una niña le dijo "¿Quieres que te sueñe?".
A lo que el respondió:
-No, porque entonces desapareceré- y se dio la vuelta.
La niña, triste, se sentó con el.
Había lágrimas en sus ojos.
-¿Porque lloras?- Preguntó el sueño, preocupado.
El había visto a tanta gente pidiéndole que le dejaran soñar...
Les había visto crecer... Pero nunca disfrutar...
-Lloro por toda la gente que no ha podido soñar- respondió la niña.
Entonces el sueñito vio en sus ojos un destello de tristeza.
Cosa que le hizo reaccionar.
-Esta bien, te dejaré soñar- dijo dándose cuenta de su gran error.
-¡En serio!- dijo la niña, que en ese momento lo abrazó.
-Si, pero tendrás de escribir lo que sueñes, para que así, la gente que no pudo soñar conmigo, lo hagan contigo.
Y en ese momento la habitación se volvió clara.
Pero el sueño había desaparecido.
Unas palabras resonaban en la cabeza de la niña:
"Nunca es tarde para soñar..."

Patufet!!


Hoy os traigo un cuento recien llegado del horno, basado en un cuento tradicional catalán.
Este cuento esta escrito por mi amiga Olga, de 12 años.
Espero que os guste!!

Patufet!!

Había una vez un niño muy pequeño llamado Patufet, era tan pequeño que no levantaba un palmo del suelo.

Vivía con sus padres en un dúplex de una gran ciudad llena de edificios. Su padre trabajaba en una de las principales fabricas de ordenadores u otros aparatos tecnológicos y su madre se dedicaba a las tereas domésticas y a su querido y estimado hijito.

Un buen día Patufet estaba con su madre en la cocina mientras ella le preparaba la comida a su marido porque no podía venir a comer a casa. Patufet le dijo a su madre:

-¿Mamá le podré llevar yo la comida a papá?

-¿Y los deberes qué? Hoy tenías que montar un disco duro de ordenador. ¿No?

-Ya lo he hecho eso, y además no es para mañana-dijo él intentando convencerla.

-¿Y qué harás con las estampidas masivas que hay siempre cuando hay rebajas? Recuerda qué eres muy pequeño y te podrían aplastar-dijo ella mientras le venía un escalofrío.

-Mamá, las rebajas terminaron ayer…-le contestó ya un poco cansado de esa discusión.

-¡Pero por las calles hay mucha gente y te podrían pisar igualmente! –exclamó con cara de preocupación.

-Para resolver esto sólo tengo que poner la música del móvil un poco alta y ya me oirán.

-De acuerdo-dijo mientras le daba la cesta con la comida.

Patufet le dio un par de besos a su madre y se marchó muy contento montado en su coche teledirigido rojo de última generación, (él cabía dentro porque era muy pequeño), y con la música a todo volumen. Cuando llegó a las calles principales nadie le hacía caso y andaban como si nada porque no le oían por culpa del ruido de los coches y encima se le acabó la batería del móvil, por suerte el coche tenía la carga al tope. Siguió su camino esquivando a la gente y por fin llegó al edificio donde trabajaba su padre.

-¡Por fin he llegado! Uf…. Pensaba que no lo conseguiría, esto ha sido mejor que los nuevos videojuegos en 3-D.-exclamó mientras sonreía.

Cuando se dirigía a la entrada una cosa que no sabía que era le cogió y lo metió en un sitio que olía a… ¡A basura! Le había cogido un basurero y se lo llevó a una planta de reciclaje. Después lo metieron en una cinta transportadora que llevaba hacia unas cuchillas enormes que cortaban todo el papel, pero en el momento que ya casi se veía muerto un imán que servía para separar el metal lo atrapó gracias al coche teledirigido. Seguidamente fue a parar a otra cinta que aplastaba latas. Patufet reaccionó, encendió el coche y se fue pitando.

Mientras en casa de Patufet, estaba su madre que al ver que no regresaba llamó a su marido para preguntar si sabía algo de él:

-¿Oye te ha traído ya la comida Patufet? ¿Que lo has visto por aquí? ¡Tendría que haber regresado ya hace rato!

-¿Qué pasa? ¿A qué viene este jaleo?-preguntó él sin saber lo que pasaba.

-Patufet quería traerte él la comida y yo le dejé ir pero aún no ha regresado. No se porque le dejé marchar…

-Tranquila, llamaré a la policía; mientras tú ven aquí a mi oficina.

En pocos minutos se reunieron los padres de Patufet y un agente de policía. Le dijeron al policía que Patufet era muy pequeño y que iba en un pequeño coche rojo. El policía fue preguntando por los alrededores y finalmente se encontró con el basurero.

-¡Ah, sí! Me he encontrado un cochecito así y lo he llevado a la planta de reciclaje.

-Pues venid todos con migo, tú también señor basurero-dijo el agente.

Llegaron a allí y empezaron a buscar: en el contenedor del papel, en el del plástico, en el de las latas, en el orgánico… Nada, ni rastro. Fueron a buscar por el alrededor de la planta de reciclaje pero sólo había campos y campos de rosas silvestres.

-Por mucho que estuviera a aquí no lo hallaríamos. Aquí no hay nada.

-¡Sí que hay! ¡Mirad!-dijo la madre de Patufet-qué es aquello que de allí.

Había un montón de flores que iban saltando disparadas pero cada vez estaba más cerca, y más, y más… Hasta que chocó y Patufet salió disparado de dentro del coche que iba lleno de flores. El padre de Patufet logró coger a su hijo antes de que cayera al suelo, pero el coche teledirigido quedó destruido.

-¿A dónde te habías metido?-preguntaron sus padres

-Es que... cuando iba a entrar al edificio donde trabaja papá alguien me cogió y me llevó a este sitio tan espeluznante.

-Patufet, ya te dije yo que no era buena idea que fueras a hacer ese encargo-dijo su madre

-¿Y el coche qué? Ha quedado destruido.-le intentó consolar su padre.

-¡Bueno, la próxima vez lo intentaré con la moto!

Olga , 12/05/09,

jueves, 14 de mayo de 2009

Cajero automático busca ser escuchado

Las personas viven con demasiada prisa. Cuando me vienen a visitar,me piden entradas (o dinero) y cuando se las doy, se van corriendo. ¡Y sin decir ni adiós!

¡Pues yo, cajero automático (de padres cajeros automáticos) me niego a eso!

Porque nosotros, los cajeros, al igual que cualquier cosa. ¡Podemos dialogar!
¡Pero no! Cómo los señores tienen prisa, no podemos ni decir "¿Cómo estas?".
¡Y sin contar lo aburridos que son mis días!
Estoy segura que si os paraseis a hablar un poco con nosotros,
podríais entendernos mucho mejor.
Podríais aprender cómo reservar los mejores puestos en un concierto, o cómo no tener comisiones en una operación bancaria.
Así que, os lo pide esta desesperada cajero,
por favor. ¡¡Haced nos un poquito de caso!!




PD:
Por cierto, para llevar a cavo esta misión he decidido crear nuevo partido político: el
PPCAOO
Partido Político de Cajeros Automáticos y Otros Objetos.
Así que los interesados que se informen en cualquier cajero automático.

lunes, 11 de mayo de 2009

La última mutación de Okiku

Un caso enigmático.

Delante de mí, sostengo el retrato que he pintado de una niña japonesa, siguiendo el modelo que mi profesora de pintura me puso.

Creedme, me ha costado muchas horas de esfuerzo.


Pero lo curioso del caso es que, una vez terminado, no se parece al modelo. Tiene su propia personalidad, y su mirada, como dice mi madre, te sigue allá donde vayas.

Por eso, la he bautizado Okiku.